Diferencias entre viviendas tradicionales, industrializadas y prefabricadas

Existen múltiples formas de clasificar una vivienda. La manera más sencilla es separándolas entre tradicionales, industrializadas o prefabricadas. A pesar de que la finalidad constructiva de todas es la misma, existen ciertas diferencias entre un tipo y otra.

Principales diferencias entre los tipos de viviendas

Es posible establecer claras diferencias entre estos tres tipos de vivienda. La principal es el método constructivo empleado. Sin embargo, existen otros factores distintivos como los plazos de ejecución, el diseño y los aspectos asociados a la calidad.

Método constructivo

Para la construcción de una vivienda tradicional, se emplean los métodos constructivos que la mayoría de las personas ya conocen. Este se basa, principalmente, en la construcción en húmedo.

Es decir, en paredes que se componen por bloques y se apoyan sobre elementos estructurales de hormigón.

Otro punto distintivo de este tipo de viviendas es que prácticamente todo se traslada, fabrica y construye en el sitio: la mano de obra y los equipos y materiales, para ejecutar los trabajos de construcción de principio a fin.

En el caso de las viviendas prefabricadas, la mayoría de los elementos se fabrican y ensamblan en una nave industrial.

Una vez terminados, se transportan como una unidad completa hasta su sitio de implementación.

Dependiendo de la complejidad, la vivienda se divide en partes para facilitar su traslado.

Sin embargo, cuando se llevan al sitio, se arman fácilmente.

Prácticamente, lo único que se ejecuta en la parcela es el acondicionamiento del terreno y la cimentación donde estará apoyada la casa.

Las viviendas industrializadas, por su parte, son construcciones que se ubican en término medio de los dos métodos anteriores.

Se componen de elementos, piezas o módulos fabricados en talleres especializados.

Estos componentes se trasladan al sitio de la obra y desde allí se ensamblan por partes para construir la vivienda.

En este tipo de sistema entran los métodos constructivos en seco como el steel frame.

Y al igual que para las casas prefabricadas, se requiere de una preparación previa del terreno y la plataforma para instalar la vivienda.

Plazos de ejecución

La construcción de la vivienda tradicional es la que tarda más, por la cantidad de factores que inciden en su desarrollo.

Uno de ellos son los permisos municipales que hay que solicitar antes de iniciar la obra.

 Y otro, los métodos artesanales que se utilizan en la construcción en húmedo, que pueden generar retrasos.

La espera en los tiempos de fraguado, los factores climáticos o los posibles cambios en el proyecto son otras variables que retrasan la obra.

Como referencia, se puede destacar que una vivienda tradicional de 100 m² puede tardar en ejecutarse como mínimo 6 meses.

Las viviendas prefabricadas son las que se ejecutan más rápido.

Aunque algunas requieren de licencia para instalarse, es posible empezar a fabricarlas mientras se espera por los permisos correspondientes.

Este tipo de edificación, por lo general, se construye con procesos más controlados y optimizados, por lo que los plazos de ejecución se reducen al máximo.

Un modelo de cada prefabricada con 150 m² de superficie puede construirse en menos de 2 meses e instalarse en sitio en tan solo un día.

Los procesos para construir una vivienda industrializada también están optimizados.

La mayoría de las piezas son estandarizadas, por lo que es posible que ya estén fabricadas.

Además, coordinando una buena logística, el ensamblaje de las piezas en sitio es un proceso que permite reducir los plazos de ejecución.

Por lo general, la fabricación de todos los elementos para una vivienda con 150 m2 de superficie se demora menos de 20 a 30 días. A su vez, la instalación de las partes con una mano de obra especializada se ejecuta en no más de una semana a dos semanas. Luego el tiempo de Finalización de Obra es de unos seis meses.

Diseño

Para diseñar una vivienda tradicional, el arquitecto cuenta con todas las libertades.

Esta puede personalizarse según los requerimientos del cliente.

Además, el método constructivo empleado permite gran holgura para los detalles arquitectónicos que incluso pueden modificarse sobre la marcha.

Este no es el caso de la vivienda prefabricada que, usualmente, se presenta en un catálogo ya establecido.

El cliente puede escoger entre los distintos modelos que se le presenten. Sin embargo, si quiere algo más personalizado, pueden existir ciertas limitaciones para los procesos de fabricación.

Y es que, al ser prefabricadas, las posibilidades de personalización o reestructuración son complejas.

Además, los materiales y acabados ya están definidos por los fabricantes. Por ello, la holgura para elegir puede no ajustarse a las exigencias de algunos clientes.

Las viviendas industrializadas, por su parte, son estructuras más versátiles que las prefabricadas.

Es por esto que es posible elaborar un diseño más complejo. A pesar de que la mayoría de las piezas son estándar, pueden fabricarse elementos a la medida que el proyecto requiera. Eso sí, se debe coordinar previamente con los fabricantes.

Otro punto a favor, es que las opciones para acabados no son limitadas.

Así que las posibilidades en cuánto a elecciones son bastante amplia.

Calidad

La calidad de la obra se relaciona en gran medida con el método constructivo.

En el caso de la vivienda tradicional, esta depende del alcance y características del proyecto.

No obstante, para que esta calidad se cumpla, los procesos de control y supervisión deben ser rigurosos y constantes.

Por otro lado, al construir en el sitio, el ambiente de trabajo puede ser más hostil, lo que podría conllevar a errores y riesgos.

 Esto implica ciertas dificultades para controlar la ejecución de los trabajos.

En las viviendas prefabricadas la calidad está predefinida de acuerdo con el catálogo del fabricante.

Por ello, esta no será responsabilidad directa del arquitecto, sino de la empresa que construye la vivienda.

Por esta razón, es importante asegurarse de su prestigio.

Este tipo de vivienda se construye en ambientes controlados.

Por este motivo, los posibles errores son menores a los de construir una vivienda tradicional.

Las viviendas industrializadas, por su parte, combinan lo mejor de los dos tipos de viviendas anteriores.

La calidad del proyecto está definida por el propio arquitecto y la fabricación de piezas se ejecuta en ambientes controlados bajo normativas rigurosas.

Otro punto a favor es que el ensamblaje de piezas no es un proceso complejo.

Las partes solo encajan de una sola manera, por lo que los errores constructivos tienden a ser menores.

Otras características diferenciadoras

Los costos constructivos, la sostenibilidad y la eficiencia energética también son factores distintivos entre los tres tipos de vivienda.

Sin embargo, es así porque estos elementos, generalmente, se asocian a los métodos constructivos.

Es importante tener en cuenta que, en Argentina, desde finales de enero de 2018, el sistema steel frame se cataloga como construcción tradicional.

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