Etapas de un Proyecto de Arquitectura: Factibilidad

Los proyectos de arquitectura deben pasar por varias etapas determinantes antes de iniciar los
procesos constructivos.

 Una vez que el arquitecto entiende los requerimientos del cliente y reúne información suficiente con respecto a los antecedentes, será momento de realizar losestudios de factibilidad.

¿Qué es la factibilidad en un proyecto de arquitectura?


Un estudio de factibilidad es un proceso en el que tanto el cliente como el arquitecto analizarán
en detalle qué tan viable será ejecutar el proyecto. 

Aquí se toman en cuenta diversos aspectos para determinar si se puede o no desarrollar la obra.


La factibilidad también depende de la capacidad de inversión del cliente y de las características
propias del predio, incluyendo sus regulaciones legales. 

Por ello, se debe estudiar cuáles son las condiciones ideales para realizar el proyecto. 

También qué alternativas existen para solucionar los problemas que se puedan presentar.

Tipos de factibilidad en un proyecto de arquitectura


Para evaluar a fondo si se puede cumplir con los objetivos del proyecto hay que considerar los
aspectos operativos, técnicos, económicos, legales y temporales.

 Aquí describimos cómo influye cada uno en la etapa de factibilidad.


Factibilidad operativa


Se relaciona de manera directa con los recursos humanos disponibles para llevar a cabo el
proyecto. 

En esta fase se analiza si se cuenta con el personal profesional y obrero para ejecutar
las actividades. 

Es indispensable que los trabajadores cumplan con los requisitos necesarios
para alcanzar los objetivos del proyecto.

Aunque el arquitecto es un profesional capacitado para abordar proyectos de diversas índoles,
es posible que la obra a implementar requiera de expertos en varias áreas. 

Contar con un equipo multidisciplinario idóneo para lograr los diferentes hitos del proyecto es fundamental
para su éxito.


Para la viabilidad operacional, humana y organizacional se debe considerar:


● El nivel de complejidad que tenga para los trabajadores llevar a cabo sus actividades.
● La capacidad logística del ente constructor en función de la magnitud del proyecto.
● La posibilidad de trasladar a la obra maquinaria, materiales y mano de obra.
● Evaluar la operatividad en situaciones climáticas adversas.
● Considerar los costos adicionales que genere trabajar en áreas de difícil acceso.
● Posibilidad de complementar el equipo de trabajo.
● Posibilidad de hacer y recibir visitas.


Factibilidad técnica


Aquí se considera si se cuenta con la infraestructura técnica suficiente para realizar el proyecto.


Aunque se evalúan aspectos similares a los de la viabilidad operativa, este proceso se enfoca
más hacia el ámbito profesional. 

En consecuencia, se evalúa la capacidad de incorporar a especialistas en áreas específicas que puedan contribuir de manera eficiente en el desarrollo del proyecto.

Para la viabilidad técnica también se toma en cuenta las tecnologías de vanguardia que puedan
aportar soluciones óptimas para el proyecto. 

Se evalúan los diferentes métodos constructivos que se podrían aplicar. Además, se analiza si el personal técnico cuenta con los conocimientos y
habilidades competentes de acuerdo con el perfil del proyecto.


Factibilidad económica


Es uno de los aspectos más importantes a considerar para determinar la viabilidad de toda
obra. Aquí el arquitecto evalúa la capacidad económica del cliente para hacer frente a los

objetivos y al alcance del proyecto arquitectónico. En el caso de que el mandante cuente con un
presupuesto ya establecido, probablemente el arquitecto tendrá que hacer los cambios
pertinentes que se ajusten a esa realidad.


Es necesario realizar un análisis profundo de la relación costo-beneficio de lo que se quiere
construir. Si la inversión supera las ventajas habrá que buscar alternativas más viables. 

Entre ellas, la aplicación de métodos constructivos más económicos o la elección de otro tipo de
materiales.


Factibilidad temporal

En el ámbito de la construcción, el tiempo es un factor clave. Por ello, es importante establecer
un cronograma de trabajo lo más realista posible para que se puedan estimar los tiempos de
ejecución del proyecto. 

El arquitecto debe considerar también los plazos asociados a la gestión,
la generación de documentos, obtención de permisos, entre otros.
Cada etapa requiere de un tiempo de planificación y puesta en marcha.

 Las diferentes disciplinas que intervienen en una obra civil deben estar bien coordinadas para que no se
entorpezcan unas con otras y se generen retrasos. Por tal motivo, el arquitecto debe asesorar
correctamente al cliente respecto a los plazos.


La obtención de permisos o certificados por parte de entre públicos o privados, también tiene
unos plazos máximos por ley en los que se emitirá toda la documentación pertinente. 

Sin embargo, muchas veces los tiempos de entrega se extienden y es un factor que debe
considerarse para el proyecto.


Factibilidad legal y política

La viabilidad legal es algo que debe evaluarse a fondo. El proyecto a desarrollar tiene que
cumplir con todas las normativas urbanísticas pertinentes. 

Para ello, se analizan las variables obtenidas en los antecedentes que involucran aspectos como:


  • ● Metros cuadrados totales del terreno.
  • ● Niveles y límites construibles (linderos, área de estacionamientos, sótanos, pisos, etc.).
  • ● Porcentaje de ocupación total permitido.
  • ● Metodología de construcción permitida por el gobierno.
  • ● Restricciones medioambientales.
  • ● Exigencias paisajísticas en función del entorno.


Cualquier incumplimiento de estas variables puede traducirse en multas o incluso en la paralización total de la obra.

 Por ello, para que sea factible construir, las características del proyecto arquitectónico deben ajustarse a cabalidad con las regulaciones pertinentes.

Aspectos éticos del arquitecto a considerar en esta etapa


Es fundamental que el arquitecto como profesional encargado del proyecto tenga la ética para que la actividad constructiva se ajuste a lo legalmente permitido. 

Antes de decir que sí a todas las demandas de sus clientes, estos profesionales deben dejar en claro qué se puede y qué no. Si no se toman en cuenta los estudios de factibilidad nombrados anteriormente, es muy probable que al momento de construir surjan inconvenientes. 

Cualquier error en los estudios de viabilidad obligará tentativamente a tergiversar información ante los entes competentespara que el proyecto sea aprobado.

Este tipo de ilícitos tienen implicaciones graves tanto para el profesional responsable como para el cliente. Estas prácticas deben ser rechazadas por completo. Por ello, la etapa de factibilidad requiere de mucha profesionalidad y no puede ser pasada por alto 

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